domingo, 31 de enero de 2016

Factores que influencian o influenciaron en los malos tratos entre padres e hijos

Mi intención de ahondar en los posibles antecedentes que propician el maltrato de los hijos adultos a sus padres, me llevaron a pensar en que probablemente éstas actitudes de ellos, los hijos, fueron generadas por sus propios padres, pero aclarando que aquellos no fueron responsables conscientes. Ni los unos, los padres. Ni los otros, los hijos,quieren o quisieron ésto que se generó. Tanto los padres, como también los hijos a los que denomino maltratantes fueron victimas de un factor que intentaré transmitir. Ésta es mi invitación y mi anhelo de posibilitar la reflexión de ambas partes de ésta diada, como así también de la sociedad en su conjunto. Los factores que influyeron y trataré sucesivamente en diferentes entradas al blog son: 1-psicología mal entendida y mal practicada por los profesionales en salud mental y asimilada en forma equivocada por algunos " analizados" 2-Lugar que los varones ocuparon y ocupan muchas veces en las familias y en la sociedad 3- Nuevos fenómenos desarrollados en el siglo XX: naturalización del divorcio, incidencia de la informática, globalización, cambios socio económicos con la consecuente influencia en usos y costumbres, individualismo, sabiduría de los padres versus sabiduría de Google, peligros externos. Paso a describir el primer punto, Psicología mal entendida y mal practicada por los profesionales en salud mental y asimilada en forma equivocada por algunos: En la Argentina, específicamente en Buenos Aires ( no sé si en las provincias se dió el mismo fenómeno) en los años 70 era bastante común para ciertos sectores socio-económicos- culturales el hecho de psicoanalizarse. En general los tratamientos consistían en concurrir a psicoterapia entre 2 o 3 veces por semana. Esta asiduidad en nombre de la técnica psicoanalítica, sin lugar a duda generaba un contacto muy próximo e influyente del analizado por su analizante. Al propiciar la individuación de las personas para que pudieran encontrarse a sí mismas y diferenciarse de sus padres, hecho positivo y necesario, aún sin quererlo los terapeutas, incentivaron un individualismo extremo, además de promover en forma indirecta, a los pacientes-hijos a ser jueces muchas veces de las acciones parentales. Recuerdan los congéneres, la frase bastante común: " lo hablé con mi analista". Éste diálogo venía a sustituir lo que debió ser promulgado y propiciado, la necesidad de hablar mas y mejor con los padres además de con los analistas. Los psicoanalistas o psicoterapeutas no eran, ni somos Dios. A mis 21 años, casada y ya con dos hijos necesité consultar a un psicoanalista. Supongo que era mucha la responsabilidad tomada por mí, y la poca experiencia vital dada por mi edad. Cuando entré en el consultorio lo primero que dije fue: Yo sé que los psicoanalistas culpan a los padres de todo y mis padres no tienen ninguna culpa de lo que a mi me pasa. Supongo que mi terapeuta del momento habrá pensado "a mi juego me llamaron". Yo no tenía idea de muchísimas cosas y menos acerca de la psicología, lógico para una chica tan joven. Los aportes que he recibido de algunos profesionales de ésta especialidad, me ayudaron muchísimo. Pude repensarme. Posibilitaron la revisión de mis creencias, de mis paradigmas, recibidos vía familia. Promovieron el hecho de dar valor a mi persona, y a buscar mis propios intereses, a superar mis miedos y angustias.Todo lo descripto tuvo para mí un saldo mas que positivo. Si bien ésto es cierto e inmensamente importante, también influyeron de manera considerable en la conformación de una mirada a veces muy crítica hacia mis progenitores, cosa que antes de concurrir no existía. Para hacer posible la individuación de las personas se hace necesario que los terapeutas trabajemos e indaguemos la influencia que tienen los padres o personas significativas sobre nuestros pacientes, para que de ese modo las personas puedan encontrar, lo que de distintivo lleva cada uno dentro suyo para ponerlo en práctica. La libertad se toma, no se pide, pero hay que poder hacerlo y no siempre es fácil. Lo que no se hizo, es recalcar que la modalidad de los padres a su vez estuvo marcada por las características de sus propios padres, los usos y costumbres de su tiempo, como de la moral imperante que les tocó vivir. A su vez nuestros abuelos, padres de nuestros padres, padecieron idénticas situaciones, aquellas de las influencias particulares del período vital que les tocó en suerte. Y de ahí en más, es lo que les aconteció a todos nuestros ancestros y acontecerá en el futuro. El psicoanálisis aportó un cambio significativo en la lectura de las conductas de los hombres y sus motivaciones. Los aportes de Freud revolucionaron el modo de abordar la problemática psicológica. Al buscar la etiología de las conductas y de los modos de pensar y sentir de los individuos se analizó las experiencias infantiles, el trato recibido de los padres, la vinculación entre ellos, las características personales de los progenitores y su puesta en acción de la misma, la forma de relacionarse entre la pareja parental, como así también con sus hijos y su contexto social. Se desmenuzaba la personalidad de los padres y la influencia que estos tuvieron sobre sus hijos. En general se resaltó lo negativo de las influencias. Se pasó de una cultura en la que los adultos no podían ser cuestionados a otra en la que la autoridad paterna estaba mirada bajo la lupa.* Alrededor de los años 1970 los pacientes compartían 50 minutos, dos o tres veces por semana con sus terapeutas. Hoy esa frecuencia es impensable y sólo en casos excepcionales necesaria. Pensemos la influencia enorme que puede tener sobre nuestro psiquismo una palabra jerarquizada como la de los analistas en nuestro pensamiento. Esa etapa le tocó a los de mi generación. Los padres fueron los responsables de que sus hijos fueran psicóticos o neuróticos en el mejor de los casos. Ese status psicopatológico lo lograban gracias a sus padres y si salían más o menos libres de angustias mayores, se lo debían a ellos mismos y a su fortaleza que era la que les permitía sobrevivir, a pesar de su historia ( no me refiero a ninguna historia truculenta sino a los avatares comunes de la vida familiar)). Me parece inconcebible este planteo. Estos paradigmas trajeron aparejado desconcierto en la crianza de los hijos. Cuando junto a mis coetáneos nos tocó ser padres, tuvimos un enorme miedo de ser “ los responsables” de los padeceres de nuestros hijos, como nosotros habíamos responsabilizado de nuestras dificultades a los nuestros.* Se operó inconscientemente de esta forma ( lo exagero pero no tanto): de ahora en más les preguntaremos a los chicos qué tenemos que hacer con ellos, qué quieren, qué les gusta, también lo que no les gusta y lo que no quieren. En general no lo dicen porque no lo saben y si lo dicen no tiene que ser necesariamente, lo adecuado para ellos –hecho lógico siendo niños; en el caso de que ellos no lo expresen, entonces los miraremos a la cara tratando de descifrar lo que les gustaría, con un miedo atroz de dañarlos. Lo adecuado sería qué los adultos confíen en lo que les parece apropiado para el chico aunque a él no le guste, pero ¿y si se frustra y sufre? Ahí ya nos estamos equivocando, ¿adónde pensamos que los estamos trayendo cuando los concebimos, a Disneyworld? ,a un lugar exento de dolor? * Entonces, una vez tomada la decisión de hacerles las preguntas inadecuadas a las personas equivocadas creímos que iría todo bien y ya no seríamos los culpables de nada. Y así fue. Así fue que se dejó picando en el campo de los hijitos responsabilidades que no estaban en condiciones de asumir y se propició el desarrollo del concepto de orfandad del que hablamos los psicólogos. Si los niños saben todo y deciden acerfca de todo, quiere decir que no hay padres, son huérfanos, no hay nadie que les ponga límites, ni que los contenga. Así se funcionó en muchos sectores socio culturales de la época a la que me referí y hoy, percibo que puede llegar a ser aún peor. Son tan potentes las creencias imperantes en cada época y su inercia, que muchas veces sin mirar para atrás, ni hacer revisionismo histórico parental, estamos impregnados de modalidades viejas, equivocadas. Miramos de forma anacrónica a los acontecimientos y /o comportamientos nuevos. Queriendo evitar el autoritarismo se puede caer en la anarquía. Y ésto sucede. Acontece que al estar desacreditada la autoridad, se tergiversan los valores,las nociones de respeto, los usos y costumbres. Todo está en perpetuo cambio y si bien ya no se opera de éste modo en gran parte del mundo psi, a mi modo de ver éste tipo de creencia sigue vigente. No opera por reflexión o toma de conciencia, dentro de los padres en la crianza de sus hijos sino por equivocación, aunque esté bien intencionada. En el fondo sigue siendo lo mismo que antes nos sucedía como padres, inseguridades, miedo a dañar. Mientras este proceso sucede, asistimos al holocausto de la autoridad. Me refiero al asesinato virtual de la autoridad paterna por medio de los cuestionamientos que nuestra generación propició y nuestros hijos presenciaron; este hecho posteriormente nos llevó al suicidio como autoridades parentales.* Amén de cantidades de factores adicionales socioeconómicos, tecnológicos, ambientales, políticos que han colaborado en la relativización de ciertos valores y en los cambios de paradigmas. Al hablar del maltrato de los hijos adultos hacia sus padres y haber enunciado lo expuesto, creo poder acercarme un poco mas a ver su etiología, el antecedente de éstas conductas y se me hace evidente que: si el lugar jerárquico ocupado por un hijo durante su infancia, quiere ser revisado años después, en su adultez, nos encontramos con una resistencia feroz a salir del lugar de autoridad y poder. Como acceder a pensar que su palabra, la del hijo ya crecido, tan importante durante muchos años, sea cuestionada justo en su apogeo, en su adultez, momento de suprema libertad con respecto sus ideas? Imposible. Ahora convertidos en hijos grandes, padres a su vez, creen seguir detentando un poder y una confiabilidad que dejaron de poseer hace años, pero no se dieron cuenta. Obviamente para que ésto suceda hay una dificultad o disfunción previa en lo comunicacional entre padres e hijos. Esta disfunción proviene desde la época en la que el adulto se sentía tan inseguro y temeroso (inconscientemente) ante su hijo pequeño o adolescente, por dificultades personales, agravadas por los paradigmas psicologizantes de la época. Lo expuesto ha hecho, muchas veces, imposible para algunos, ejercer una autoridad firme y cariñosa, que permitiera liderar los vínculos en forma adecuada.¡¡¡ Atención!!!!! les aviso a algunos adultos jóvenes que están acercándose a una zona altamente peligrosa, ya que si no revisan éste esquema, terminarán siendo sometidos a su vez por sus propios hijos y nuevamente generando circulos viciosos de dificultad extrema, con un daño y confusión concomitante para los niñitos. NO HAY FALTA DE AMOR, HAY ALTERACIÖN DE ROLES; INCRUSTADOS. Ya que muchos de los nuevos padres están en una situación de aceptación casi incondicional a los mandatos de sus niños pequeños los pongo sobre aviso: Esto no es bueno para nadie. "El zorro sabe mas por viejo que por psicoterapeuta". * Lo señalado con asterísco es una repetición, sólo parcial, de lo que publiqué en mi entrada al blog cuyo nombre es: De los Hijos El PUBLICADO POR SILVIA CROM EN 6:46 0 COMENTARIOS

miércoles, 20 de enero de 2016

No estamos solos. El maltrato de los hijos adultos

En la Argentina, mi país, he tenido ocasión de asistir y/o escuchar a un gran número de personas ( mayores de 60 años, que son en general, los que ya tienen hijos casados y nietos) quienes transmiten tener dificultades enormemente dolorosas en relación con la vinculación con sus hijos. Cuando encabezo el trabajo diciendo "no estamos solos", es porque la problemática que describiré tiene la cualidad de avergonzar a los que la padecen. Razón por la que muchas veces al quedar encerrados en su silencio, no pueden acceder a informarse, que es un fenómeno mas común de lo que se cree y que debe llevar a reflexionar acerca del o los motivos que lo provocan. Aunar esfuerzos en la búsqueda de opciones que desbaraten éste tipo de relación, incentivar el dialogo (hecho enormemente difícil) y la posibilidad de autocrítica de los hijos adultos ( en general improbable) acercará una posibilidad de comprender lo que aparece como incomprensible. Es la alternativa mas esperanzadora. Estas modalidades vinculares con los hijos, no tienen que ver necesariamente con la actitud de los padres o su culpabilidad. Tampoco creo que sea un deseo de éstos hijos, el maltrato, ni que haya falta de amor, aunque así lo parezca.Como primera aproximación creo que hay una enorme confusión dentro de ellos acerca de sus roles ya que en algunos casos, lo que he detectado es que tuvieron siendo pequeños un posicionamiento muy relevante en la familia durante muchos años y luego si se produce el cambio de su posición jerarquizada, el mismo, dado por múltiples circunstancias(que enumeraré en un próximo trabajo) no lo pueden admitir.Obviamente no son conscientes padres e hijos de la situación que vino desarrollándose en la niñez de sus hijos, ni de ésta transformación que se va operando en ambos a través del paso del tiempo, ya que es lenta e imperceptible, como la rotación de la tierra. Debo admitir que semejante confusión probablemente proviene de los padres que ubicados en un contexto temporo- espacial estuvieron embuidos de la cultura de la época que les tocó vivir. Un factor de incidencia muy importante fué la difusión del Psicoanálisis y el auge de la psicología. La generación a la que me refiero es aquella de alrededor se los años 1940 que estuvo sobre determinada por factores que desarrollaré también en un próximo trabajo.La diversidad humana es enorme pero de acuerdo a lo que he escuchado en las consultas, podríamos trazar un perfil como el que describiré. He encontrado que: como característica personal son rígidos en sus pensamiento y deben hacer las cosas como ellos se lo imponen y creen que es lo mejor. sin reparar en alertas que pueden indicarles la comisión de un posible error.Por lo general son muy responsables. No tienen plasticidad. No acceden a revisar sus posiciones ni permiten ser ayudados. Nadie puede respetuosamente sugerir o aportar ideas, en nada relacionado a sus vidas y/o a la de sus chicos, ya que ellos "son los que saben". Las cosas deben ser de una sola manera.Las demandas de sus hijos tienen que ser satisfechas inmediatamente por los criterios educacionales que sostienen. No se toman en cuenta a sí mismos, ni a su cansancio. Logran llegar a niveles de stress tan altos que resultan explosivos para consigo mismos, con el consecuente hartazgo. Puede entreverse en algunos casos, una sensación de opresión tan grande y la misma se manifiesta en un grado irritabilidad enorme y un umbral de tolerancia muy bajo en relación con su familia primaria. No saben poner limites puertas adentro de sus casas y los instrumentan hacia lo externo. El amor por su núcleo familiar es tan intenso que les obnubila el criterio de realidad y el sentido común.Generan grupos familiares cerrados en sí mismos donde la independencia de los menores no es fomentada, con los consecuentes miedos de los pequeños a lo que sea externo a su pequeño núcleo de padres y hermanitos. Contando con el amor incondicional de sus padres, es el lugar privilegiado de estallido y de adjudicación de desaciertos. Sin darse cuenta que éste enorme cansancio que expresan y transmiten no lo provocan sus padres. También he escuchado reiteradamente adjudicarle sus sensaciones, aquellas como la del cansancio a sus hijos, como así también interpretar lo que hacen sus niños, poniéndoles sus propios pensamientos de adultos a ellos, los niños. Quienes provocan éste agotamiento son ellos mismos con su estilo de vida y su modo de pensar la realidad. Es natural y lógico que las parejas jóvenes hagan su vida. Tienen sus preocupaciones y actividades múltiples, con respecto a ganarse la vida, a la crianza de sus hijos, sus compromisos, sus propias angustias. Lo que no es natural es que se alejen de su familia primaria de una manera extrema al estar en el ejercicio activo de su paternidad. No es sano que NADA ocupe la totalidad de nuestro ser. De buena fe, creen que éste es el modo en que se debe ejercitar la crianza de sus hijitos y su justificación ante sí mismos, que los lleva a desconocer muchas cosas, entre ellas, que "el mayor", a menos que sea un imbécil afectivo y que los hay, necesita del contacto con sus hijos y nietos. Esto es maltrato. Estas distancias provocan una perdida de conocimiento mutuo entre padres e hijos. Algunos padres, aveces cambian y si no hay cercanía, no es posible que puedan percibirse esas transformaciones. Al no haber espontaneidad en la proximidad no se favorece el intercambio de experiencias, que a lo largo de la vida pueden enriquecer y reconfortar el espíritu de todos. Los hijos con niños chicos, frecuentemente viven alejados de otras realidades que no sean las suyas. No se dan cuenta que ellos serán futuros adultos mayores, padres también y que sus hijos pueden responderles de igual forma? Desconocer la experiencia de sus padres, los motivos de sus acciones, es una equivocación. PUEDE DISENTIRSE PERO NO SANCIONAR CON ALEJAMIENTO. ES EN LA CONFIABILIDAD DE LOS MIEMBROS DONDE SE BASAN LAS RELACIONES FAMILIARES SÓLIDAS. El rescatar lo bueno y lo malo de la historia familiar, es aceptar los hechos que conforman las propias raíces de cada uno, es una forma realista y honesta de incorporar a los hijos chiquitos al mundo. Como se enseña a los menores, si no es mediante la práctica, a compartir, respetar y solidarizarse con los demás? Solo se lo logrará si los padres de los niños se hacen respetar,y a su vez respetan también a sus propios padres, los abuelos de sus hijos. Para que ésto suceda hay que enseñarlo. La aceptación y la predisposición para comprender los avatares de la vida que se nos presentan y a las que todos , sin excepción nos vimos, vemos y veremos sometidos, padres e hijos, deberían permitir mayor benevolencia con el prójimo . Cuando se hace foco sólo en lo malo, se verá solo eso, Lo Malo. La historia de cada familia transcurre a lo largo de los años, a sus actores les sucede lo propio de lo humano: cometer aciertos y errores. Si en el balance de esta trayectoria y de los lazos familiares formados,los prejuicios de los hijos acerca de las acciones parentales, son evaluadas como negativas y lo positivo queda relegado a un lugar casi inexistente (no se lo ve o se lo señala), pueden acontecer distanciamientos. Las distancias, no aportan soluciones, no son ni mas ni menos que: lejanía, ausencia, vacío,falta de amor explicitado. Cierra las posibilidades a las acciones de ternura, cariño y nutrición reciproca. Congela las opciones. Se da particularmente con los hijos varones ( no significa que las mujeres estén exentas, pero es menos frecuente, aunque conozco varios casos).Quiero recalcar que la responsabilidad que le cabe a los hijos en la relación con sus padres es intransferible, son aquellos que al igual que los padres, deben velar por el cuidado del vínculo paterno/materno-filial. NO se debe dejar de lado otro de los multiples factores que inciden en forma contundente en la vinculación entre padres e hijos, ayudando o entorpeciendo la misma. Una de ellas,es la actitud de las parejas de los hijos , que consciente o inconscientemente, inciden en la proximidad con las familias politicas. En algunos casos hay comportamientos cariñosos y amables y otras veces los hay francamente hostiles hacia la familia de sus compañeros. Es de esperar que no haya consciencia del daño que provocan. Cuando hice una formación en el área de familia aprendí que los procesos de casasrse llevan su tiempo. EL hecho de convivir o pasar por el registro civil o religioso no quiere decir que el casamiento esté consumado. Ésta consumación implica que de a poco los patrones familiares de cada miembro de la pareja se vayan transformando y se conviertan en un nuevo patrón, que contiene ciertas características de ambas familias de orígen y a la vez se incorporan otras particularidades personales, propias de los miembros que conforman ésta nueva celula. Es frecuente que en las nuevas uniones las peleas se susciten porque alguno crea que su familia es mejor. El respeto por ambas familias debe primar. Es necesario realizar un trabajo de aceptación de la diferencia y de generosidad en los afectos.La diversidad es natural. No hay familias de origen mejores que otras, solo son diferentes. Esto que a todas luces es sencillo de comprender muchas veces no sucede y aparece un celo irracional hacia cierta parte de la familia, en general, la del hombre. Alejándolo de su propia historia. Proceso no planificado ni consciente, pero plasmado y fuente de un dolor insuperable para los padres discriminados. Se justificaría un boicot familiar cuando los progenitores atenten psicológica o físicamente contra sus descendientes. Esto sucede cuando hay una patología psicológica grave o se es una persona francamente mala. No ví a ninguno de mis consultantes con esas características. En otros casos algunos de las integrantes de la pareja no acepta el diálogo con la familia política acerca de prácticamente nada y menos de atenuar problemas de relación madre/padre- hijo/a, aún cuando alguna de las partes les pide ayuda,por ejemplo un suegro/a, cuñado/cuñada.Lo que resulta harto evidente, es la intención de no propiciar ningún acercamiento. Es una actitud que lastima. Mediante la expresión "no me meto", "son problemas de ustedes" pretenden no involucrarse en el conflicto. La supuesta abstención no es inocua y no es abstención, es una posición vital. Con vital quiero decir que tiene vida y la vida tiene energía. Esta no participación, es una acción y en ésta NO Acción - Acción quien queda mas solo, es aquel que no tiene un par, a su partenaire, para intercambiar opiniones y hasta poder disentir para aclarar y traer paz. No se aporta tranquilidad y armonía cuando no se quiere. Ninguno de los casos que he visto ameritaba una conducta tan brutal por parte de hijos, nueras o yernos, atentando fuertemente contra el afecto de los mayores. Las mujeres u hombres que nos acompañan en la vida, como así también las personas significativas del entorno, pueden tener la virtud de aportar nuevas alternativas, miradas refrescantes, balsámicas si pudieran salir de sus propios fantasmas. Al no estar involucrados en la subjetividades históricas de la familia, es más fácil tener aportes originales, creativos, que inyecten calidez en el transito por la vida. Lo amoroso acerca, lo hostil aleja y hiere. Son opciones. Para que sirve la pelea? A veces como apropiación de hijos, maridos o mujeres, que a quien los acapara, le otorga un ilusorio poder. Lo de ilusorio es porque nadie nos pertenece. Tanto es así, que se evidencia en la problemática que describo, donde se ve que los hijos no nos pertenecen, ni sería deseable. Sería como preservarse de una acción de despojo que en general no quiere hacerse. Lo equipararía con las enfermedades autoinmunes, donde el organismo se defiende de un agresor inexistente. Si los argumentos de los disensos, se enquistan en rabias y silencios, es imposible llegar a superarlos. Leí algo que me dejó pensando, que decía: no expreses nada que pueda quedar como lo último que digas. Este comentario, lo hizo una persona que siendo llevada junto a su hermanito, a un campo de concentración, lo retó porque no había llevado sus zapatos y luego no lo volvió a ver y se quedó con la sensación que lo último que él recibió de ella fue un reto y no un cuidado. Esto no es sentimentalismo barato, ni extorsión a los jóvenes ya que sabemos que cualquiera puede morir,sea joven o viejo (el viejo con mayor probabilidad y el tiempo no es eterno), es una realidad, en la que nuestra presencia en éste mundo es pasajera y no es un dato menor para tener en cuenta. Recuerdo lo que pensé y dije en relación a un ser que había querido enormemente, con el que no me relacionaba hacía diez años para defenderme de sus maltratos. En el momento que ésta persona se enfermó, me hizo saber su enojó porque no lo visité. Tras pensarlo contesté que: yo, como todos, necesitamos a los que queremos para la vida,confiar en ellos, compartir,acompañarnos, pelearnos, acercarnos, reírnos, llorar, no para la enfermedad o la muerte. Me parecería hipócrita otra actitud. Y es ésto lo que piden los que consultan, disfrutar a su familia mientras se encuentren vitales , en salud y acortar las distancias, acortar los tiempos de espera para sus encuentros. Amén de querer entender que es lo que produce semejantes actitudes. El fenómeno del disenso con los hijos puede presentarse de la siguiente manera ( obviamente en éste tipo de disfunción familiar): Las acciones de los padres (adultos mayores) o su palabra, están interpretadas por los hijos de una manera distorsionada.La mayor parte de las veces adjetivan negativamente aquello a lo que algunas veces se les comunica o se les informa. No dan opción a que pueda ser explicitado, explicado y aclarado.Son ellos los jóvenes los que detentan la verdad. Los hechos, en relación con sus padres, cualquiera sea el acontecimiento, es como ellos lo ven. No permiten otra opción, a pesar de que su lejanía hace que desconozcan los fundamentos de las acciones emprendidas por sus padres. La falta de empatía con el dolor de los adultos mayores ( padres) es muy grande. Sus hijos, o sea los nietos se ven sometidos a distancias con partes de la familia. Al estar enojados los padres de los chiquitos con sus progenitores los convierten en rehenes de sus sentimientos, involucrandolos en una distancia con sus abuelos, tíos, etc. Aunque los padres no expliciten o verbalicen a sus pequeños lo que acontece, la afectividad y la energía se daña y circula una emoción dura, fría, generando en los niños dolor, agresión y angustia. Los enojos no resueltos hieren e inciden en todos los miembros de la familia: afecta a tres generaciones.No veo la grandeza espiritual de los padres de los chicos para deponer sus propios enojos en pos de fomentar la libertad de sus hijos, y permitirles sostener los vínculos amorosos con sus abuelos, tíos, etc. Dar verdaderamente algo a los hijos o a cualquiera, es ofrecer aquello que nos cuesta dar, superar nuestro propio resentimiento en pos de permitir nuevos vínculos con la familia. Esto es generosidad. Nunca uno se puede arrepentir de ofrecer algo bueno. Si, podemos arrepentirnos de no deponer intransigencias que no aportan nada a nadie. La vida siempre va para adelante. Esta dinámica es digna de ser estudiada y difundida ya que nos habla de múltiples factores incidiendo en éstos comportamientos. Lo bueno es que todo lo que he desarrollado es sensible al cambio, la reparación existe. Además no es cierto que son los padres de hijos adultos los únicos responsables de las disfunciones de la relación o de las dificultades de ellos ya que si se les adjudica la responsabilidad, de lo que no anda bien deberíamos adjudicarles también los aciertos y logros de sus hijos. Porque endilgarles lo malo y no lo bueno? Las reponsabilidades de nuestros éxitos o fracasos a cierta altura de la vida son exclusivamente personales. La lectura historicista sirve para aclarar de donde pueden provenir ciertos problemas pero no para justificar las hotilidades o las falencias . Se trata de ver que es lo que uno hace con lo que recibió. Lo que describo lo plantée a la organización Pass It On Network de la que formo parte y tiene representantes en casi todos los continentes. Quiero enfatizar y reiterar que si las lejanías de éste tipo se producen para preservarse de padres dañinos emocionalmente o abusivos en cualquier sentido, no entran dentro de ésta problemática y la toma de distancia puede ser perfectamente justificable. La problemática que he recibido en mi consultorio o en mi entorno no la suscribo a las clases trabajadoras, donde los lazos de solidaridad y necesidad, marcan las relaciones de otra manera. Seguiré trabajando en próximas entradas, entre otros, los siguientes temas s: 1) Incidencia de la psicología mal entendida y propagada en el siglo XX en la formación de éste tipo de problemática, en la que los hijos detentan el poder y creen que también la razón. 2) Influencia social en la desvalorización del mayor y ensalzamiento del poder de " lo Joven"

martes, 24 de noviembre de 2015

Las propuestas individuales y colectivas en relación con el envejecimiento para la sociedad del mañana.

Bernard Ennuyer, sociologue, chercheur associé à l’EA « Ethique, Politique et Santé » de l’Université Paris Descartes. Directeur du service de aides a domicile. Auteur de Les malentendus de la dépendance chez Dunod (2003) Bernard, alude a un libro de Bourdieu ( Sociólogo, autor del libro La juventud no es más que una palabra) en el que expresa que:"...la edad es una variable biológica socialmente manipulada y a la vez manipulante. La edad es una pantalla que sirve para proyectar y enmascarar las más diversas inequidades. Ennuyer dice estar harto de los análisis sociológicos en término de edades y generaciones.. Cita a Marc Augé antropólogo francés, especializado en etnología .Autor, entre otros libros de : Une Ethnologie de soi: Le temps sans sans age: ( Una etnología de si mismo. Un tiempo sin edad) A los 80 años expresa en su texto que la ".... la vejez no existe, basta con llegar a ella para darse cuenta....." Augé diferencia la edad, del tiempo. Esto no niega que el paso del tiempo trae aparejado desgastes físicos. Bernard, se pone de ejemplo, dice que como maratonista, sin duda ha disminuido su rendimiento al correr, pero enfatiza que hay otros aspectos, como su capacidad intelectual , acumulación de información y rapidez asociativa se han acrecentado. Al re leer y traducir lo escuchado en el coloquio, quise corroborar si en nuestra población era así. Le pregunté a un número limitado de personas de entre 70 y 85 años si se sentían viejos interiormente y todos sin excepción me dijeron que no, que sentían con mayor entidad como personas . . Bernard dice que al referirnos a las personas cualquiera sea su edad son "personas" ante todo. Al nacer y cumplir años todos somos añosos. A partir de nuestra gestación empezamos a envejecer. Entonces llamemos a las cosas por su nombre, el que tiene muchos años es viejo, y viejo en relación con las diferencias de edad, con los mas jóvenes. Se encierra a los viejos en un geriátrico semántico y de discriminación. Expone sus dificultades para cobrar en la universidad donde tuvo que poner un asesor legal para que cumplan con el pago de los cursos que estaba dando. Su edad, su jubilación favorecía una falta de remuneración por su trabajo.Ignorando que su docencia no era clandestina sino pactada con los que le asignaron las clases y seguramente asignado a ellas por el reconocimiento intelectual que se le tiene. No es ésto un disparate legalizado? Las palabras que utilizan los médicos estigmatizan y discriminan cuando hablan de los viejos: hablan de fragilidad, vulnerabilidad, pérdida de autonomía. Por lo tanto hay que ser muy precavido con la oratoria. Hay que deconstruir éstos conceptos que no ayudan más que a afianzar los prejuicios. Ya que vulnerable, frágil y con pérdida de autonomía puede llegar a estar cualquiera a cualquier edad. Se dice que se es tremendamente injusto con la gente en la última etápa de la vida pero convengamos que se es terriblemente injusto frente a todas las etápas de la vida, cuando hay inequidad de oportunidades. Las políticas a instrumentar no deben ser en relación a la vejez deben ser abarcativas y valientes para equiparar posibilidades a las personas, todas ellas.. Los individuos,, aquellos con mejor educación y recursos, tienen en promedio una posibilidad de tener diez años mas de vida que un obrero. Por lo expuesto lo que hay que brindar es educación e inclusión. Obviamente hay que instruir a los mayores para que sepan acerca de éstos fenómenos culturales que inciden en la visión de sí mismo. De éste modo intente vivir con entereza y orgullo su vejez, defendiendo sus ideas, necesidades y derechos. Además está en nosotros, la sociedad, en su conjunto ayudara cambiar los paradigmas. Aún así es a los mayores los que nos toca luchar para cambiar los preconceptos. Si cada uno no lucha por lo que cree justo y le concierne, es mas difícil que se opere un cambio en las conciencias. Todos tenemos capacidades e incapacidades, de niños, de jóvenes, de adultos y de viejos y de lo que se debería tratar, es que éstas competencias e incompetencias sean utilizadas positivamente. Si se diseñan proyectos inclusivos tomando las habilidades de las personas, sus fortalezas, se lograría un desarrollo personal y social más armónico y menos feroz. Simone de Beauvoir decía: "..Para que un ser humano sea tratado en el fin de sus días como " un hombre, " hace falta que toda la vida haya sido tratado como tal". Para finalizar Bernard Ennuyer alude a que la Aceleración y la Alienación en la que vive el hombre gracias a la tecnología, que tiene aportes extraordinarios por una parte, pero por otra nos aleja de nosotros y los otros, nos destruye. Cita un libro "Sapiens, una breve historia de la humanidad" donde invita a reflexionar acerca de : Que hacemos con nuestro tiempo y que es lo que deberíamos hacer. Invitemonos a confrontar a debatir todos éstos temas que nos conciernen. En el debate está la riqueza.

domingo, 22 de noviembre de 2015

El Cerebro y su Resiliencia Expositor: Jean Daniel Remond.

Traducción y comentarios para el blog:Yo. Jean Daniel Remond: Psicólogo y Biólogo. Consejero científico para Síntesis, psicológicas y biológicas, Ex Director Adjunto de la Cruz Roja En ésta ponencia Jean Daniel explicita que los avances tecnológicos permiten un conocimiento muy grande con respecto al cerebro pero aun son mayores las incógnitas que los descubrimientos. La Resiliencia es la capacidad de nuestro cerebro para soportar shocks y traumatismos de las mas diversas índoles e intensidades a los que podemos estar sometidos a lo largo de la vida. Como ejemplo relata que parte de su familia, al igual que muchos otros, habiendo atravesado dos guerras, algunos pudieron subsistir y reponerse a semejante injuria física y psíquica. Los que lo lograron fueron aquellos que se encontraban en estado de anticipación y por esa razón pudieron elaborar las informaciones que fueron percibiendo y actuar de modo, de poder preservarse de la mejor forma posible. Relató que aún en casos de gravisimas afrentas psicofísicas, donde el individuo llega hasta la depersonalización, transcurrido algún tiempo y gracias a su capacidad de resiliencia puede recuperarse totalmente y a veces vivir, hasta mejor que antes. La Resiliencia y el poder de resurgimiento del hombre forman parte de su estructura y posibilidades. Por lo tanto la capacidad de recuperación de las personas es definitivamente asombrosa. Pone énfasis en tres conceptos 1- La adaptación. La adaptación es aquella que permite manejar la información de nuestro entorno y también la que permite anticiparnos a los hechos y de ese modo en algunos casos resguardarnos. La adaptación posee una cualidad extraordinaria en la organización de la información de nuestro cerebro, pero insuficiente. La vida en su movilidad hace que cuando uno se adaptó " la celeridad de los estimulos/informaciones " hace que el tren, metafóricamente hablando ya haya pasado. Vida y movimiento o cambio permanente van de la mano. Los peligros de la adaptación y de la anticipación son, que hagamos lecturas viejas (aunque sean recientemente adquiridas o incorporadas) de nuevos acontecimientos. Puede pues convertirse en una trampa, si interpretamos un hecho nuevo a la luz de alguna situación ya vivida. Ahí perdemos objetividad y podemos hacer un diagnóstico de la situación equivocado. 2- La energía: Los individuos tenemos cambios en nuestros niveles energéticos, se evidencian en desenergización, perdida de fuerzas y a veces, sin estar deprimidos, nos sentimos desvitalizados. Otras veces nos sentimos potentes con la vida y exultantes de energía. Hace más de 2.000.000 de años que el hombre hace frente a su entorno natural.. Hace 200 años se le sumó al ser humano otro frente mas, aquel de los desarrollos industriales y tecnológicos y hará 20 años que se le agregan las complejidades y desafíos numéricos Nuestro cerebro no deja de desarrollarse. Tenemos 86.000.000 de neuronas y cada una de ellas permite 10.000 conexiones posibles. La infinidad de conexiones neuronales admite un almacenamiento increíble de información y el cerebro es la usina que la elabora: Los aprendizajes incorporados,si bien se registran cerebralmente, si no se los repite reiteradamente , éstas conexiones son frágiles, necesitan tiempo y repeticiones reiteradas para su afianzamiento. La apertura de la que habla Jean Daniel es la actitud y aptitud hacia la incorporación de información que se manifiesta en forma diferente en cada persona y las diferencia entre ellas. Los seres humanos tienen necesidad de ser nutridos intelectualmente, la curiosidad y la apetencia de conocimientos es una condición necesaria para el crecimiento de los individuos. Su exceso puede causar niveles de saturación y provocar la anestesia de nuestro cerebro.LA SATURACIÓN ENFERMA, hace que nos cerremos. Es necesario un equilibrio. La apertura hay que entrenarla. La apertura de nuestro espacio visual, auditivo, perceptual, es el regalo mas grande para nuestra salud y el alimento fundamental para nuestro cerebro. Histológicamente la última capa de nuestro cerebro funciona de forma binaria, es la parte del cerebro que nos permite tomar decisiones y cuanto más se trabaja mejor funciona. Jean Daniel, en una de sus múltiples actividades, le toca ver personas de todas las edades hecho que lo llevó a ver lo que tenían en común . Observó que a pesar de tener edades diversas coincidían en una de las preocupaciones. Requerían saber como reabastecerse de energía, de donde sacarla? Los códigos genéticos toman todos los elementos y cada uno de nosotros debe buscar minuciosamente sus suministros energéticos propios, aquellos en los que cree que se puede encontrar aquello que lo nutrirá. Debe identificarlo lo mejor que le sea posible. En sus gustos, elecciones, sensaciones de placer al realizar alguna tarea. UN ESFUERZO QUE DEBEMOS EFECTUAR EN BENEFICIO DE NUESTRO CEREBRO ES LA EJERCITACIÓN DE LA PRECISIÓN e implementarla. Ejercitase en la precisión de la palabra, del modo de expresión que se elija, es uno de los grandes aportes que beneficia en mayor medida nuestra salud cerebral.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Una nueva mirada sobre un individuo; El Viejo

Fue francamente apasionante la participación el aporte de Philippe De Normandie, Directeur de l'Institut du Bien Vieillir Korian La participación de éste médico traumatologo aporta ideas sociológico/políticas, desde su quehacer. Relató que al hacer una encuesta en Europa sobre una población de 8000 personas mayores, repartidas entre Francia , Italia y Alemania descubrieron un fenómeno interesantisimo. En Alemania prácticamente no se veía a gente con discapacidades motoras usando silla de ruedas. Se las veía usando andadores para facilitar su marcha. En Francia en cambio se evidenciaba la presencia de las sillas de ruedas con las que se manejaban las personas con imposibilidades. Había una diferencia en sus patologías? Además de poder haberlas, lo que existía entre los instrumentos que usaban para permitir su movilidad, era una paradigma estructural en la cultura, en la sociedad, con respecto a las personas de edades avanzadas. En Alemania propician y fomentan el hecho de ayudar al individuo con trastornos, integralmente, ofreciéndoles los recursos necesarios para que recuperen al máximo posible sus capacidades alteradas o disminuidas. Fomentan que las personas conserven su potencial fisico, durante el mayor tiempo que puedan, permitiendo de esa manera que vivan con la mayor autonomía que su patología les permita.La consecuente incidencia en su psiquismo es evidente. En la vejez se filtran ideologías ancladas en las sociedades que distorsionan y alteran el respeto por los seres humanos. 1-Se cree que cuando se es viejo no hay necesidad ni derecho a obtener placer de cualquier orden del que les apetezca. 2- Los mayores necesitan ser considerados personas con todo lo que esto significa. La posibilidad de entablar un diálogo profundo con otros y el respeto por su intelectualidad le están muchas veces vedados. Se los desvaloriza ofreciéndoles a veces sólo cosas que le son funcionales a los mas jóvenes, como ser cuidar de sus nietos. Que no estaría nada mal si independientemente de esa actividad se lo tuviera en cuenta en sus anhelos, pensamientos y necesidades y se lo considerara como un ser intelectualmente hábil y rico, con experiencias valiosas.Podría ser que no fuera así y fuera una persona poco interesante pero ésto de ser atractivo intelectualmente o no, sucede en todas las etapas de la vida: Hay gente interesante y hay personas que no lo son nunca, ni de jóvenes ni de viejos. 3. El lenguaje utilizado con los viejos es de una agresividad superlativa. Relata Philippe De Normandie que asiste en su instituto a todo tipo de traumatismos y jamás de los jamases se le ocurriría denominar demente a un paciente que padece un traumatismo craneal con secuelas, pero sí, escucha con frecuencia que a una persona mayor que padece sólo algunos trastornos cognitivos, pueden y suelen decirle que tiene una demencia incipiente. Afirma que hay que ser muy cuidadoso con las palabras ya que: "...Hay palabras que matan" ( sic) Por otra parte ejemplifica magníficamente como al adulto mayor se le van quitando derechos tales como su posibilidad de decisión sobre sí mismo: comer cuando quiere, bañarse cuando quiere y hacer lo que quiere ya que en función de las organizaciones o geriátricos ésto alteraría el orden y la economía de los recursos de éstas instituciones en asistentes para ellos y consecuentemente en dinero Por lo tanto plantea un gran desafío que es el de tener en cuenta las individualidades en detrimento de las variables económicas que son en general las que lideran la atención de los individuos tanto jóvenes como ancianos. Aún estando en sus propios domicilios la palabra de los familiares en muchísimas ocasiones desoyen los planteos del adulto mayor. Tomemos conciencia

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Algunas reflexiones acerca de los "curriculums vitaes rimbombantes" que mencioné

Me quedé reflexionando acerca del aporte de Joel de Rosnay y apareció en mi cabeza la película que ví el fin de semana cuyo título es " Un fin de semana en Paris". La recomiendo. En ella un matrimonio de alrededor de 65 años de edad van a festejar su aniversario a Paris. Además de mostrar las vicisitudes de un pareja que convive hace mas de 30 años, donde evidencian su problemática en la relación, la de su vínculo, con la modalidad que supieron o pudieron conseguir donde se juegan ( como en todas las relaciones): Amor, odio , cercanía/ lejanía,ternura y agresión, deseos de libertad y miedo a la misma, anhelo de protección y a su vez rechazo, miedo a la perdida del otro y a su vez intermitentes ganas de que desaparezca. Todos éstos sentimientos están muy bien mostrados. Lo que saltó a mi vista es un personaje que aparece invitándolos a una comida en su casa. Cuando ésta pareja entra al lugar de la recepción, es presentada por el dueño de casa al resto de los invitados de la siguiente manera (los nombres y cargos que pondré son inventados, pero el formato era éste) Te presento a Juana Gines, Directora asociada al estudio internacional xxxx, Ignacio Rodriguez: Direcetor ejecutivo de la Corporación xxx experto en xxxx ,Felipe Ral Presidente de Federación de Generadores de Plata, Socio del mayor traiding de papas fritas. Lo recordé al citar el curriculum de Joel De Rosnay y sentí un poco de rechazo por éste formato ( en éste caso no por Joel de Rosnay) ya que si ven la película, se evidencia con claridad que podes tener un millón de títulos y ésto hacerte tener mucho dinero o no, pero que no habla necesariamente de las cualidades de las personas, ni siquiera en sus métiers. Razón por la que la cultura en la que estamos inmersos nos llena de pavadas la cabeza y lo mas triste es que la incorporamos muchas veces en nuestra vida y en las evaluaciones de nosotros y de los otros. J

martes, 17 de noviembre de 2015

Bionomia y Epigenética

Joél de Rosnay, sus antecedentes: Docteur en Sciences, Président exécutif de Biotics International, Conseiller de la Présidente de la Cité des Sciences et de l'Industrie de la Villette dont il a été le Directeur de la Prospective et de l'Evaluation jusqu'en juillet 2002 . Entre 1975 et 1984, il a été Directeur des Applications de la Recherche à l'Institut Pasteur. Joel( para los amigos, Ja,ja) nos habla de Bionomia que viene de Bio ( vida ) nomia ( norma). Con ésto explicita que es aquello con lo que manejamos nuestra vida, nuestro cuerpo: management de la vida. Explica que su aprendizaje hay que propiciarlo desde la mas tierna infancia. La epigenética es el nuevo modo de abordaje relacionado con los cambios genéticos. Desde Newton se creía en la supervivencia del mas apto (genéticamente hablando) y que las mutaciones genéticas tardaban enorme cantidad de años en operarse. Hoy se cree que el cambio comportamental trae aparejado cambios en los genes. Hecho que conlleva un gran trabajo personal pero se puede cambiar comportamientos negativos que nos afectan y propiciar aquellos que nos benefician, con la consiguiente inscripción genética. Nosotros, los seres humanos somos los directores y músicos de nuestras propias partituras. El management de nuestra vida requiere de pasos a cumplir 1- Alimentación equilibrada desde chicos 2- Ejercicio constante y moderado 3- Manejo del stress 4- Espacios de placer. disfrutar de unna buena comida, de un buen paseo, dormir bien. 5- Intentar tener armonía con las redes sociales y familiares. Resalta que ésto es fundamental para conservar la salud. Reflexionando acerca de lo que Joel de Rosnay dice, me parece un aporte importante lo relacionado con los cambios genéticos /comportamentales pero el quid de la cuestión reside en como lograr el manejo del stress y esa armonía a la que él alude. Para mí, ahí reside la dificultad. Por ese motivo creo que en los coloquios o congresos se pueden rescatar algunas pequeñas cosas, que al sumarlas pueden resultar un gran aporte. Ese para mí fue un gran descubrimiento que tuve hace años. Imaginaba que encontraría en algo o en alguien "la verdad", la revelación a mis grandes incógnitas y lo que me dí cuenta es que las revelaciones en general vienen en dosis homeopáticas. Lo que sin duda me encantó es una cita de Mark Twain en la que dice: la vejez es tan larga que NO hay que ejercerla desde muy temprano.

Que quiero para mis próximos años?

El coloquio fue el 10 de octubre, en él participaron médicos, psicólogos, sociólogos y contó con la presencia del Alcalde de París (una Mujer). La concurrencia fue de alrededor de 400 personas, la edad en general era mayor de 60 años, si bien había algunas otras menores. Uno de los disertantes fue Joel de Rosnay, científico y escritor renombrado, asesor del área científica del Palais des ´Decouvertes de la Villette entre otros cargos importantes.En su disertación puso mucho énfasis en el hecho de tener objetivos de vida y utilizó una frase de Woody Allen, comunicando que la convirtió en su muletilla y dice: "...el futuro me apasiona porque es el lugar donde pasaré el resto de mis días..." Frase que da para pensar ya que surge la pregunta: Como quiero que sean los días por vivir? Amén de que no siempre uno puede lograr que sean como uno quiere, si no se intenta pensarlo y dirigirse en ese sentido, seguro que ni siquiera se acercará.

Tantas veces me mataron, tantas veces me morí sin embargo estoy aquí resucitando

Ayer, después de casi un año me conecté nuevamente con mi blog. No fué por falta de cariño, como en el bolero, "Lo quiero con el alma" y en nombre de problemas externos , dolorosos, por los que estuve atravesando, por su bien (el del blog) y sus lectores,le dije adiós. En realidad le dije hasta pronto, porque aquí estoy. Les comunico a mis pacientes, aquellos que leen mi blog, que han sido siempre mi foco de atención y que sin saberlo han colaborado enormemente conmigo ya que siempre aportan algo para pensar que enriquece. Empezaré poco a poco a transmitirles lo aprendido en un coloquio que realicé en Paris cuyo título fue: "Como el envejecer influye en nuestro espíritu". Estoy tratando de buscar nuevos caminos. A decir verdad los nuevos caminos me buscan a mí y yo a ellos. Conclusión nos buscamos mutuamente y estoy positivamente azorada porque creo que nos vamos encontrando. Ayer comencé un grupo de reflexión donde trabajaremos los temas que a cada uno de los componentes le preocupan. Fue un encuentro valioso, con múltiples posibilidades. Nos deseo un devenir fructífero y básicamente cálido en lo relacional.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Envejecer cambiando versus Violencia y Patología

Trabajo presentado en 16º Jornada Anual de Fundación Prosam

Envejecer cambiando versus Violencia y Patología

La idea de presentar este trabajo es compartir con ustedes, colegas, lo que tenemos en común. Con certeza, lo que tenemos en común en este instante es que estamos vivos, y que nunca seremos tan jóvenes como hoy. De modo que el paso del tiempo es un suceso que, además de asemejarnos con el prójimo, caracteriza nuestra humanidad.
 Pero lo sorprendente es que pocas veces nos sentamos a reflexionar sobre esto. En general se vive como algo lejano o angustiante ya que lo que pasa en la vida, es que pasa.
La sociedad de consumo conspira contra nosotros al ponderar con insistencia los atributos que se le asigna estereotipadamente a la juventud.
Genera  confusión en los jóvenes, ya que se promueve un ideal centrado en una imagen de belleza al que, aún  poseyendo juventud, la mayoría  no puede acceder.
Éstas son estrategias de marketing, no son enseñanzas de vida útiles para crecer, desarrollarse y envejecer. Hay que hacer un enorme esfuerzo para cambiar los paradigmas de lo deseable. Dada la magnitud de la difusión de estas creencias, está muy incorporado el rechazo a la vejez. Y esto es violencia.
En general, los mayores renuncian a este estereotipo en principio por imposibilidad que luego se transforma en aceptación, no sin lucha. Poseen menos apetencias de lo externo. Los que no logran elaborarlo, están condenados al padecimiento.
La cultura occidental no rescata la sabiduría de los mayores; esto también es violencia. Todos, si vivimos, llegaremos a ser ancianos.
Por lo expresado nos toca librar dos luchas: una interna, ya que no estamos exentos de haber incorporado los prejuicios acerca de la vejez, y otra externa, con el medio.
Les enunciaré algunas apreciaciones acerca de los adultos mayores: son feos, obviamente se alejaron de la lozanía de la piel y del 90-60-90. Además: no entienden, son lentos, para qué nos sirve su saber si el mundo cambió, nadie aprende con la experiencia ajena, los viejos no escuchan, molestan.
Esto no es cierto. Podríamos decir que muchas personas no entienden ni de jóvenes ni de viejas. Se puede ser pesado o tonto en la vejez y en la juventud como también se puede ser inteligente a la edad que sea. Hay juventud atenta y dispuesta a escuchar y muchos mayores con idéntica vocación. Nosotros, que trabajamos en salud mental, podemos dar fe de esto.
Lo que queda claro es que hay tantas diferencias entre nosotros los mayores como las hay en el universo de los jóvenes.
En general la persona anciana no es respetada. Recuerdo el relato de una conocida quien acompañó a su madre de 90 años al médico porque comenzó a padecer un cáncer: La señora era brillante, fue literalmente una de las dos primeras mujeres egresadas que hubo en el país, de la facultad de ciencias económicas, estaba absolutamente lúcida. En la consulta, el médico en todo momento le habló a la hija, nunca  le dirigió la palabra a la paciente, y de lo que justamente se trataba, era del cuerpo de ella y de su enfermedad. La hija sintió dolor y vergüenza por el lugar en el que la ponían a su madre y se preguntaba como se sentiría ella ante semejante situación. Esto lo hizo un médico, un profesional de la salud. Esto es violencia.

Un pensamiento que figura como anónimo en una publicación de Mercedez Jones, quien también trabaja en Argentina en este tema, me pareció muy significativo: “Quien no descubre el verdadero sentido de una edad, queda condenado a vivir lo peor de ella".                                                                                                    Lo que se necesita, en el transcurso de envejecer, como a lo largo de toda la vida, es flexibilidad para acompañar los cambios. Y la toma de conciencia de que es necesaria nuestra participación activa a lo largo de la vida.

En el envejecimiento se da un proceso parecido e inverso al que sucede en la adolescencia. En la adolescencia se transforma nuestro físico ganando aptitudes que nos cuesta mucho incorporar, con la consecuente inseguridad física y emocional, propia de esa etapa. En la vejez se van perdiendo esas aptitudes y también se transforma nuestro esquema corporal y nuestra visión de nosotros mismos. Esto genera una enorme confusión con respecto a cómo somos. El envejecer, por lo menos hasta la edad que estoy transitando y de la que puedo dar testimonio, no es un estado que se adquiere de una vez: es un proceso. Hay, más que nada, un interjuego en el cual vislumbramos lo que nos está sucediendo, pero esas visiones alternan con momentos en los que no nos damos cuenta, y seguimos viéndonos, en nuestro interior, como éramos antes, mucho más jóvenes. Lo que afortunadamente acontece es que ahora, a pesar de este duelo por la juventud, nos reconforta la seguridad mayor con la que contamos. No tenemos el mismo packaging, pero el contenido en general, es más rico y más sólido.

Lo que creo que lleva a la posibilidad de pensar de un modo abierto el envejecimiento y sin añoranzas "de ser joven" es haber vivido todas las etapas que conocemos como cronológicas, aun sin respetar la secuencia consensuada, para la época que nos tocó vivir. Pero hay que vivirlas. Quien de joven no trota, de viejo se desubica o se asusta.

Los mayores de 60 años somos los de aquella  generación de posguerra (1943/1953), la del Baby Boom, donde hubo una explosión de la natalidad tanto en países como EEUU, Canadá, Nueva Zelanda entre otros y también en los países en desarrollo. Somos los pioneros, por la magnitud en número, en transitar la vida con este grado de longevidad.
Si la expectativas de vida son de alrededor de 82.4 años en Europa y 76 años acá y nos retrotraemos a evaluar lo que hemos hecho desde los 40 años hasta los 60, surgirá de por sí que es una cantidad de años muy grande como para no planificarlos y darle un sentido y un proyecto.
No hay más padres, maestros ni  jefes a los que haya que obedecer. Somos nosotros, con nuestros propios criterios enfrentando la vida. Poseemos ya experiencia y aprendizajes múltiples.
Mi interés por este tema se fue despertando a partir de empezar a escribir y describir mi propio proceso de envejecimiento en un blog, Reflexiones de una mujer de 60. A medida que lo escribía recordé a una periodista y escritora, Christiane Collange, de la que había leído, 20 años atrás, el libro “Yo tu Madre” y me había interesado mucho, por su sentido común y criterio de realidad. Quise saber su opinión sobre el envejecimiento y sus múltiples influencias en uno mismo y con el contexto familiar y social. Gracias a Internet, la encontré.
Christiane Collange tiene 84 años, escribe y tiene un programa de radio en Francia. También descubrí en Paris a Marie Françoise Fuchs, de 82 años, quien fundó la Asociación Old Up, cuyo lema es: No somos jóvenes pero tampoco tan viejos. Me resultó muy motivante un almuerzo que organizó Marie Françoise para hacerme conocer el grupo ejecutivo que lidera la asociación cuya presidenta es ella. La menor era de 62 años, yo con 65 y el resto oscilaban entre los 80 hasta los 87 años. La mayor fue  directora de la carrera de Ciencias Políticas de la Sorbonne. Interactuando con ellas y conociendo sus vicisitudes me di cuenta de que el fenómeno de la longevidad, al ser tan novedoso en magnitud no fue  pensado por la sociedad y planteó problemas inéditos. Los que lo percibieron, muy lúcidos, comenzaron a pensar y operar en ese sentido. Muy activamente implementaron grupos de trabajo que se transformaron en organizaciones después para ayudar a transitar, entender, y encontrar un sentido a estos muchos años por venir.  Generaron contactos con organismos estatales, municipales y vecinales. Toda esta acción promovió dinamismo, creatividad, incentivó propuestas, abrió un camino de pensamiento y acciones útiles que se plasman en proyectos necesarios y trascendentes para una gran población. Estas personas le dieron un sentido a su propia vida y a la de sus coetáneos.
Por todos estos aprendizajes y mi contacto permanente con estas asociaciones decidí ponerme a trabajar para adaptar a nuestra idiosincrasia cultural las acciones necesarias.

Christiane Colange denomina “Segunda Vida” al periodo donde ya se ha terminado la necesidad de dedicar tiempo a la  crianza de los hijos, se han experimentado amores y hubo una dedicación importantísima al trabajo.
Según esta autora, la segunda vida arranca cuando las variables de la primera vida se encuentran profundamente modificadas. Estos cambios se van dando paulatinamente.

Un hito del cambio comienza con la menopausia, ya que aleja a las mujeres definitivamente de la maternidad. Su advenimiento, en general, no molesta. Lo que molesta son las consecuencias. Las mujeres padecen una revolución hormonal, que transforma sus panzas otrora cóncavas en convexas, el termostato se altera y en general empiezan a padecer en  su interior un verano eterno, el color del pelo también cambia, los huesos se fragilizan, se ponen irascibles. Con tanto cambio, necesitan ayuda. Los grupos de reflexión en estos casos sirven, lo que no sirve es el cuerpo, que costó tanto tiempo y esfuerzo aprender a llevarlo con seguridad. Cuando ya se aprendió a lucirlo con comodidad y prestancia, se marchita de manera implacable. Mirando lo positivo, ya no quedarán embarazadas y no hay que tener precauciones al respecto. La sexualidad puede ser vivida sin temores.

Otra característica de la segunda vida es la partida de los hijos de la casa familiar. Se siente el cambio. No me referiré al nido vacío,  ya sabido; advierto a aquellos que transitan por este período, para que rescaten lo positivo de las situaciones que les toca vivir. En este caso se trata de hacer foco en la recuperación de una autonomía perdida  en el momento de la incorporación de los hijos a nuestra existencia.

Si es que los hijos formaron una pareja se inaugura un nuevo rol de suegra/suegro. Con sus posibles bemoles.

La formación de una nueva familia de los hijos y el advenimiento de nietos nos coloca definitivamente en la segunda vida. La presencia de niños a otra edad de aquella en la que hemos sido padres, nos habla de tener la edad para haber devenido abuelos; y este status cuesta metabolizarlo. No cuesta ser abuelo, lo que cuesta es asimilar que se tiene la edad para serlo. Los nietos son un generador de ternura y amor incomparable que moviliza y conmueve. Se comparte un afecto enorme por los mismos seres: sus padres. Y también compartimos un enemigo esporádico: sus padres.  

Con respecto a los cambios psicológicos se trata de poder rastrear nuestros deseos perdidos en el medio de los deseos de los demás. Esto les sucede más habitualmente a las mujeres. En la medida que nos hemos dedicado alrededor de 30 años a satisfacer los requerimientos familiares y profesionales, nos encontrarnos con una libertad desconcertante, y elegir hacer algo distinto a lo que estábamos habituados es un tema espinoso que lleva su tiempo. Pero se puede.

Otro de los fenómenos que acontecen a esta altura de la vida es la invisibilización. En un artículo que publicó el diario La Nación hace muchos años, Silvina Bullrich, que se sentía una linda mujer, relató que tomó conciencia de su vejez cuando al entrar a un restaurant nadie se dio vuelta para mirarla.
Un punto importante son los cambios que se dan en la pareja. Se vuelven a encontrar a solas, y si ya están transitando voluntarios o involuntarios retiros de sus trabajos, tienen que compartir el habitat, hecho inédito por lo general. Para las mujeres acostumbradas a ser reinas de la casa es un trago amargo de digerir y de aceptar tener a estos maridos, queridos o no, sentidos como okupas, tan familiares y cercanos. Hay que renegociar espacios y el tiempo de cada uno. El hecho de no trabajar no nos hace solidarios en el ocio, cada uno tiene que implementar lo que le guste en el tiempo y forma que lo desee. Y tomar la libertad que supimos conseguir. Si no se supo, hay que aprenderlo.

A muchos, su identidad y estima se las otorgaba el trabajo. Se debe revisar dónde se han puesto los valores. Se requiere de una evaluación interna de lo que cada uno logró en su quehacer vital y qué es lo que ese trabajo le aportó. Algunos individuos accedieron a brillos y reconocimientos públicos y privados. Algunos tuvieron crecimientos más internos que externos, buena maduración y capitalización de las vivencias. Otros, los que se quedaron con la pura exterioridad, sufrirán más este proceso. Pueden tratar de huir para atrás hacia la juventud, como si fuera posible e iniciarán ciclos vitales no afines con su edad. Paternidad tardía, salida con mujeres jóvenes u hombres jóvenes, competencia con los hijos.
El tema de la jubilación, para aquellos que no han podido lograr armar un capital que los respalde, viene aparejado muchas veces de una preocupación enorme por el dinero. Éste es un punto importante para ser tenido en cuenta tanto social como individualmente. Esta situación viene de la mano del poder solventar o no la vivienda en la que se vivió, y replantearse achicamientos.
Hay  que reconocer diferentes escalones dentro del envejecimiento; y el proceso descripto hasta ahora es aquel que se desarrolla hasta alrededor de los 80 años, donde  aparecen otras problemáticas particulares de ese momento.
 Se presentan situaciones que pueden llegar a parecer graciosas por lo insólitas. Christiane relata un encuentro para jugar al bridge de tres señoras inglesas de 95 años. Mientras se aprestaban para jugar charlaron acerca de las  novedades, y una dijo: Fue una semana trabajosa, pero por suerte ahora me encuentro mucho más tranquila, por fin encontré un geriátrico para mi hijo, el mayor, el de 75; no lo aguantaba más en casa, se pasaba haciendo tonterías.

Si bien el envejecer es difícil, pude observar que se hace más llevadero al compartir las experiencias cotidianas y afrontar las dificultades que se  jalonan en ella  con aquellos que atraviesan las mismas circunstancias. En los encuentros de pares se trabajan distintas problemáticas: pérdida de capacidades, sordera, marcha. Amigos dispersos, enfermos, exploración de los misterios de la memoria y las fatigas repentinas. Lograr reírse de sí mismos. El humor interviene relajando.
Un aspecto que resulta muy interesante y necesario de compartir en grupo es aquel acerca de la muerte, ya que ésta está negada en nuestro mundo occidental. La posibilidad de hablar acerca de la muerte es la manera de vivir mejor nuestra vida. Al tratarla se atenúan los temores y nos tornamos más libres, autónomos y capaces de disfrutar con intensidad cada instante. Se trata de aprender cómo vivir los años y no morir por adelantado.
El compartir grupalmente los recuerdos hace que los participantes reflexionen acerca de lo que para ellos fueron hitos durante su vida. Las experiencias vividas a través de la presencias, las ausencias, las repeticiones, ayudan a medir el tiempo y lo orientan, se trate de acontecimientos o personas.

Otra anécdota relatada por ella: Se festejaban los 100 años de una señora a la que su hijo le hizo un gran fiesta. Él tomó el micrófono y dijo: Nunca pensé en poder festejar el cumpleaños número 100 de Mamá. La madre, sacándole el micrófono, acotó: Nunca pensé en llegar a tener un hijo de 80 años.

La autonomía  que hemos incluido en  nuestra vida y con la que nos hemos desenvuelto muchos de los Baybyboomers hace que nos neguemos rotundamente  a  ser un peso para las generaciones siguientes. No queremos padecer presiones o sentirnos manipulados, queremos estar presentes, atentos e independientes. Por esta razón es que queremos participar, pensar y poner en acción lo que podamos aportar a la sociedad de creativo y útil.

El intercambio generacional es gratificante e importante para propiciar y promover. Tenemos que conocernos mutuamente y ayudarnos. Es fundamental aprender el manejo de la informática, los celulares, las cámaras digitales. Toda persona que no se ponga al día con esto corre el riesgo del aislamiento y de  caerse del mundo. En estas lides, los mas jóvenes son increíblemente capaces y lo que hay que armar son espacios en los que los jóvenes expertos enseñen a los mayores. Se trata de lo que puedan ofrecer unos y necesitar los otros. Concretar un trueque.

Otro de los aspectos al que hay que dedicarle atención es a la evolución de las relaciones con nuestros descendientes  a través del paso del tiempo, y la aproximación
 “del gran envejecimiento” (la grand Age). Se operan cambios sutiles, se acrecienta una distancia con ellos en los dos sentidos: es probable  que exista en ambas  generaciones un deseo de protegerse. Es habitual tratar de preservarse y evitar decirse  lo que podría emocionar o herir. Los grupos de reflexión son los indicados para tratar estos temas acerca de: Acercamientos y alejamientos, reflexionar acerca de los intereses divergentes que se suscitan en lo familiar o en el terreno de la amistad. Las relaciones fluctúan y hay que recrearlas.
Hay que promover el tejido de lazos ahora y siempre, que movilicen e incentiven la creatividad.
He sido invitada a ser representante para la Argentina de una organización internacional cuya sede está en USA que se llama Pass It On Network, que es una usina de proyectos para pensar y ofrecer alternativas a los adultos Mayores.
Para concluir les voy a citar una pensamiento de Italo Calvino, del libro Las Ciudades invisibles: El infierno de los vivos no es algo que vendrá; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno para darle espacio y hacerlo durar.”



Siguiendo ese camino, invito al que no sea infierno a acercarse y aportar ideas. Será siempre bienvenido.

domingo, 22 de junio de 2014

De La Maternidad



Muchas veces repetimos clichés que tienen que ver solo parcialmente con la realidad de los sentimientos y de los pensamientos de la gente.

La maternidad es un hecho connotado siempre positivamente y creo que amerita ser tratado con objetividad, viendo sus aspectos positivos y negativos. Me encuentro en el consultorio con pacientes que vienen de ser madres, y si bien todas están contentas con sus hijos, relatan no haberse imaginado semejante cambio en sus vidas y las implicancias en todos los órdenes de su existencia.
La maternidad, a mi modo de ver, es “EL HECHO” por excelencia que marcará un hito entre el antes y el después en nuestro ciclo vital. Es lo BUENO que sucede en una vida y también LO MALO. Como siempre, los pares opuestos.
Para afirmar esto me baso en mi experiencia y en la de las mujeres con las que tuve y tengo oportunidad de conversar por mi profesión o por charlas informales que tuve y tengo con otras mujeres. A partir de la inclusión de un hijo en nuestra vida, todo cambia. Todo cambia siempre, pero esto transforma nuestra vida mucho más profundamente.
Personalmente no concibo la vida sin hijos. No la concibo porque a  los 18 años me casé, me embaracé y tuve mi primer hijo a los 19 años y la segunda a los 20 años; por lo tanto, he crecido junto a ellos. No tengo la experiencia de una vida adulta de otro modo que compartida con mis hijos.
Recién he vivido sola cuando mi hija menor se independizó, hace 16 años. Vivir sola o no es un detalle (que no es menor), pero lo que cambia para siempre a partir de LA MATERNIDAD es la convivencia interna y perpetua con nuestros hijos.
En la mayoría de las madres se genera un sentimiento de una profundidad, intensidad e incondicionalidad únicas. Cuando cumplí 46 años hice una reunión en casa y les escribí algo a cada uno de los que invité, entre los que se encontraban ellos, y recuerdo que les escribí jocosamente, lo que me pasaba a mí en el vínculo materno filial. Les decía que había aprendido muchísimo a su lado y que los llevaba conmigo siempre repercutiendo en distintas partes de mi ser según los avatares de cada día. Les decía que en mi cabeza los tenía presentes cotidianamente y con más énfasis si los veía tristes, o algo les costaba o no les iba bien. En mi panza, cuando tenían que atravesar una prueba o algo que sabía que era importante para ellos y los angustiaba. En mi corazón de forma indeleble, henchida de orgullo con sus éxitos y plena de alegría cuando estaban contentos. Me reía comunicándoles que no les iba decir en publico, en pleno cumpleaños, que otras partes de mi ser se veían afectadas cuando se ponían pesados o peleadores entre ellos o conmigo. Han pasado 20 años desde ese cumpleaños y les confieso que sigo sintiendo igual.
Pero también existe en este vínculo el sufrimiento, por razones idénticas a las expuestas.
¿Quién sabe que va a portar de por vida semejante amor? Un amor que te ocupa, te preocupa, te alegra, te entristece, te hace conocer el cielo y el infierno a perpetuidad.
Es como el título de la película “Atrapados sin salida”. Probablemente no sea así para todas las madres, pero en su gran mayoría, sé que a las mujeres les pasa esto.
El hecho de cosentir es agotador. Sentir con el otro es muy frecuente con los hijos y también nos lleva a equivocarnos en nuestras apreciaciones. Ya que nosotros imaginamos cómo ellos pueden sentir pero no podemos saber si es realmente su sentimiento o el nuestro puesto en ellos.
Por otra parte es harto frecuente que nos hagamos una terrible mala sangre por un acontecimiento que nos relataron. Nosotras nos quedamos rumiando su pena y no nos enteramos sino después, que a los tres minutos de haberlo compartido, les sucedió algo que los alegró y se olvidaron de su pena y de transmitirnos ese cambio de estado de ánimo.
También está sentido de una manera muy culposa para las mujeres plantear sus pesadumbres en relación con la maternidad. Se lo vive como una traicíón a la especie.
De las mujeres se espera que seamos “Puro Amor”, paciencia, comprensión, aceptación; y nos vedamos nosotras mismas, por mandatos ancestrales, los cuestionamientos que podríamos hacer.
A partir del nacimiento de un hijo, las necesidades de él pasan a un lugar prioritario, el que le otorgamos nosotros porque queremos brindarle lo mejor desde nuestra perspectiva.
Este trabajo de aprendizaje maternal se centra en la lectura de las necesidades de otro ser –que sale de uno, mamá, pero viene de dos, mamá y papá, que a su vez vienen de cuatro, los abuelos, que a su vez vienen de ocho bisabuelos, y así sucesivamente– que es un cóctel genético; y nosotros, ingenuos, creemos que ese bebé que está en nuestros brazos “nos pertenece” y será fácil comprenderlo. Figúrense, a modo de ejemplo, que existe la  posibilidad de que ese  bebe se asemeje.a  algún familiar propio o político que les haya parecido un marciano inentendible, Nos será fácil su comprensión?
Con esta persona en ciernes, incertidumbre pura para sí misma y para nosotros, nos vamos relacionando y conociendo. Lo cuidamos y buscamos el mejor modo de transmitirle todo lo que sabemos para que pueda desenvolverse en este mundo.
Este trabajo es de tiempo completo y con altas cuotas de desconcierto ya que “ nuestro hijo” es otro, otro diferente a uno y cuyas características iremos descubriendo de a poco, paso a paso.
Nos necesitan para aprender, para valerse por sí mismos y luego, lo hayan incorporado o no, tienen que ejercitarlo en autonomía.. Hecho que a veces nos asusta y nos alegra.
Es en el interjuego de  mucho apego y luego forzoso y necesario desapego que  va transcurriendo nuestra maternidad a lo largo de la vida
 El proceso  habitual de todo ser humano que logra independizarse de sus progenitores  se resumiría en la frase: te necesito para ser pero para ser te tengo que dejar
Como ley de la vida sabemos que los hijos vienen de nosotros pero no son nuestros.
Es por lo expuesto que digo que  la maternidad es lo mejor y lo peor.